El 12 de septiembre de 2025, la vida de Thiago Medina cambió para siempre. El ex participante de Gran Hermano, de apenas 22 años, sufrió un violento accidente cuando se trasladaba en moto y fue embestido por un auto. Desde entonces, se encuentra internado en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, en Moreno, donde permanece en terapia intensiva con pronóstico reservado.

Lo que comenzó como una noticia impactante para el mundo del espectáculo se transformó en un drama que mantiene en vilo a sus familiares, amigos y seguidores. Thiago debió ser sometido a dos intervenciones quirúrgicas de alta complejidad: una en el abdomen y otra en el tórax, que incluyó la reconstrucción de la parrilla costal. La operación torácica, realizada en conjunto con profesionales del Hospital Bicentenario, se extendió por más de cuatro horas y fue considerada “exitosa”, aunque dejó al descubierto la gravedad del cuadro.
Pulmones comprometidos: el mayor desafío
A más de diez días del accidente, el último parte médico es claro: Thiago se encuentra estable, sedado, conectado a asistencia respiratoria mecánica y con sus pulmones como el órgano más comprometido. La evolución es controlada “día a día”, sin margen para apresuramientos. Aunque su presión arterial no requiere drogas para sostenerse, los especialistas insisten en que cada jornada es determinante para su recuperación.

El pedido desesperado de Daniela
Más allá de los partes médicos, lo que conmovió al público fue el gesto íntimo que Daniela compartió en redes sociales. La influencer publicó un video del Día de la Primavera de 2024 en el que se ve a Thiago llegando a su casa con flores amarillas: un ramo para ella y dos para sus hijas, Laia y Aimé. Junto a las imágenes escribió: “Un día como hoy, el año pasado. Dios mío, no dejes a estas criaturas sin su padre. Te lo imploro”.
Ese mensaje no solo expuso la angustia de una madre temerosa por el futuro de sus hijas, sino también el costado más humano de Thiago: un joven que, pese a la fama repentina y a las dificultades de la vida, había encontrado en la paternidad un motivo de orgullo y ternura.

La familia unida en la fe
Su hermana melliza, Brisa, también se encargó de transmitir un mensaje de esperanza. En un comunicado difundido en redes sociales, escribió: “El parte médico indica que está estable con pronóstico reservado y evoluciona bien. Les pedimos que sigan orando y pidiendo a Dios para que cada día siga mejorando”. En otro mensaje, dejó entrever el dolor del clan Medina: “Hoy nuestra familia atraviesa uno de los momentos más difíciles. Mi hermano, nuestra alegría y luz, está luchando por su vida. Gracias por acompañarnos en la fe y la esperanza”.
El apoyo también llegó de amigos y excompañeros de Gran Hermano, como Julieta Poggio, que visitó a Daniela y la ayudó a cuidar a las gemelas en medio del caos. La cadena de oración se replicó en redes sociales, donde miles de seguidores envían a diario mensajes de aliento.
La incertidumbre
El pronóstico reservado mantiene a todos en tensión. Los médicos repiten que no hay que adelantarse y que la recuperación dependerá de cómo respondan los pulmones en los próximos días. La familia se aferra a la fe y a la contención social, mientras Daniela intenta mantener la calma frente a sus hijas: “Todo el tiempo les hablo del papá, para que sepan que está, aunque no lo vean”, confesó.
La batalla de Thiago Medina por la vida aún no está resuelta. Entre partes médicos sobrios, oraciones colectivas y recuerdos que se vuelven súplicas, el joven permanece en un delicado equilibrio. Su historia, marcada por la popularidad televisiva y ahora por la lucha contra la adversidad, se convirtió en un espejo de la fragilidad humana y de la fuerza de una familia que no se rinde.