La histórica señal que definió la cultura pop apagará sus pantallas a fines de 2025, en un cambio que refleja la transformación total del consumo musical y televisivo

La compañía Paramount Global confirmó que los canales musicales de MTV dejarán de transmitir en todo el mundo el 31 de diciembre de 2025, poniendo fin a más de cuatro décadas de historia televisiva. La decisión incluye el cierre de MTV Music, MTV 80s, MTV 90s, Club MTV y MTV Live, que cesarán sus emisiones primero en el Reino Unido e Irlanda, y luego en Europa, América Latina y otros continentes.
El icónico canal nació en 1981, cuando debutó con el videoclip “Video Killed the Radio Star” de The Buggles, marcando un antes y un después en la manera de consumir música. Durante años, MTV fue la gran ventana de descubrimiento de artistas, estilos y subculturas, impulsando a figuras como Madonna, Michael Jackson o Nirvana. Su expansión global llevó su propuesta a millones de hogares, incluyendo su llegada a España en 2000, donde permaneció en señal abierta hasta 2014.
Según Paramount, el cierre responde a un “declive prolongado en las audiencias lineales”, en un contexto dominado por el streaming y las redes sociales. Tras su fusión con Skydance Media, la empresa busca recortar cerca de 500 millones de dólares en costos y enfocar la marca hacia contenidos digitales más rentables. Por ahora, el canal MTV HD —centrado en realities como Geordie Shore— continuará activo.

Un cambio cultural irreversible
Más allá de su impacto empresarial, el fin de MTV representa un punto de inflexión cultural. Para varias generaciones, la señal no solo fue un canal, sino un ritual colectivo donde descubrir música, estilos y tendencias. Su apagón simboliza la pérdida de un espacio compartido, reemplazado por el consumo individualizado que ofrecen plataformas como YouTube, TikTok o los servicios de streaming.
Hoy la música ya no se espera frente a una pantalla en horarios fijos, sino que se elige bajo demanda, en cualquier dispositivo y momento. MTV sobrevive como marca global y productora de contenido, pero su esencia original —la música como experiencia comunitaria— se disuelve junto con sus canales. Un final que marca, definitivamente, el cierre de una era.