Vuelve a “Casa” con una residencia íntima y explosiva en el Templo del Rock

Wos no necesita presentación. Tampoco necesita algoritmos, campañas ni misterios: le alcanza con anunciar que vuelve, y el país entero se sacude. En menos de tres horas, agotó cinco estadios Obras Sanitarias (27 y 28 de noviembre, 4, 10 y 11 de diciembre). Sí, cinco. En Capital. Después de más de tres años sin presentarse en la ciudad que lo vio crecer.
La excusa —si es que la necesita— es una residencia pequeña, cercana, cálida. Un reencuentro. Una vuelta al punto cero. Porque si Racing fue la épica, Obras es el abrazo. Y Wos quiere eso: volver a la esencia, a tocar cerca, a mirar a los ojos.
Pasó un año y medio desde aquella noche monumental en Avellaneda donde presentó Descartable ante más de 40 mil personas. Desde entonces giró por el país y el mundo con más de 40 shows en 2024. Pero ahora, el artista más influyente de la música argentina decide bajar la escala y subir la intensidad: cinco noches en el Templo del Rock, cinco viajes directos al corazón de su público.
Lo suyo no es solo música: es una descarga eléctrica de emociones, poesía y catarsis colectiva. En vivo, Wos no canta: incendia. Su capacidad de moverse entre el rap, el rock y lo visceral lo convirtió en un artista integral, dueño de una voz generacional que incomoda, conmueve y representa.

Wos no busca llenar estadios: busca llenarse de sentido. En un presente donde la grandilocuencia parece haber cansado, él elige lo contrario. Volver a lo real, a lo humano, a ese lugar donde todo empezó.
Porque estar en casa también es eso: reconocerse, volver al origen y dejar que la música hable por uno.
Una vez más, junto a sus amigos y colaboradores de Doguito Records —el sello independiente que fundó en 2018 junto a su mánager Peter Ehrlich—, Wos demuestra que se puede seguir moviendo los cimientos de la industria sin perder autenticidad.
Y si algo quedó claro con este regreso, es que Wos ya no pertenece solo a una generación: pertenece a todos los que alguna vez sintieron que la música podía cambiarles el ánimo, el día o incluso la vida.
Cinco Obras agotados en menos de tres horas. Un récord, sí. Pero más que eso: una señal.
Wos volvió a casa. Y parece que todos queríamos estar ahí.