En plena promoción de El divorcio del año, su nueva obra dirigida por José María Muscari, Guillermina Valdés volvió a abrir una ventana íntima a su historia con Marcelo Tinelli. Y esta vez lo hizo como pocas: vulnerable, sincera y a punto de quebrarse.
Invitada a Ángel responde (Bondi), Ángel de Brito la llevó hacia un territorio que ya venía resonando desde su paso por La noche de Mirtha: la exposición de su hijo Lolo y los desacuerdos con Tinelli sobre cómo manejar la vida pública del menor. Pero lo que nadie esperaba era que la charla diera un giro emocional tan fuerte.

Guillermina bajó el tono, hizo una pausa larga y, con los ojos brillosos, enfrentó la pregunta que todos evitaban formular: ¿Se sintió amada por Marcelo Tinelli?
La respuesta llegó con un temblor en la voz, cargada de matices, más desde el alma que desde el discurso mediático.
Valdés repasó lo que significó convivir con una figura de altísima exposición, el impacto que eso tuvo en su intimidad y las conversaciones que hoy mantiene con su hijo cuando la fama irrumpe incluso en los momentos más cotidianos.
La actriz no buscó polémica ni revancha. Habló desde un lugar de honestidad cruda, dejando entrever que las heridas emocionales no siempre cierran con el final de la relación. A veces, quedan latiendo.
A días de estrenar su obra, Guillermina vuelve a convertirse en protagonista de la agenda mediática, no por un escándalo, sino por algo que escasea en la industria: sensibilidad real frente a la cámara.