En un movimiento que descoloca —y al mismo tiempo tiene bastante sentido— Saramalacara anunció su nuevo canal de difusión… en Facebook.
Sí, Facebook.

Mientras la mayoría de los artistas concentran su comunicación en Instagram, X o TikTok, la artista de Mataderos decide volver al origen. Y no parece casual. La pregunta aparece sola: ¿Facebook ya fue o simplemente no la estamos viendo?
En términos de números, Facebook sigue siendo la red social con mayor alcance global. No es la más “cool”, ni la más viral, pero sí una de las más masivas y, sobre todo, una de las que permite construir comunidad de otra manera. En un ecosistema dominado por la inmediatez, el scroll infinito y el contenido efímero, Facebook todavía conserva algo que otras plataformas fueron perdiendo: profundidad y memoria.
No todo desaparece en 24 horas. No todo es algoritmo voraz. Hay espacio para texto largo, para desarrollar ideas, para sostener un relato.
Y si algo caracteriza a Saramalacara es justamente eso: narrativa, concepto y una construcción artística que va más allá del single o del clip de 30 segundos. Desde ese lugar, la jugada parece estratégica. En vez de correr detrás de la tendencia, elige un espacio donde pueda marcar el ritmo.
También hay algo contracultural en la decisión. En una industria que repite fórmulas, ella elige el terreno menos obvio. Y eso, de por sí, ya genera conversación.
Quizás Facebook no murió. Quizás simplemente dejó de ser protagonista mediático, pero sigue siendo una de las plataformas con mayor alcance real. Y si alguien sabe leer los movimientos antes de que sean evidentes, es quien entiende que la atención no siempre está donde parece.
¿Facebook ya fue?
¿O estamos ante una jugada que dentro de un tiempo todos van a querer copiar?
Saramalacara, una vez más, decide no ir por el camino obvio. Y eso, en esta industria, ya es romper la matrix.