Santiago del Estero fue escenario de una verdadera postal del rock nacional con el desembarco de Ciro y Los Persas, que el pasado 18 de abril arrasó el Nodo Tecnológico con un show masivo, cargado de épica y conexión emocional.

La previa ya anticipaba lo que vendría: entradas físicas agotadas y una fuerte demanda online, reflejo de una convocatoria que movilizó fanáticos de toda la provincia y el NOA (). El resultado fue contundente: un predio colmado y un clima de ritual rockero desde el minuto cero.
Con un show de más de dos horas, la banda liderada por Andrés Ciro Martínez desplegó un repertorio demoledor que combinó clásicos de su etapa solista con himnos de Los Piojos. Temas como “Banda de garage”, “Tan solo”, “Vas a bailar”, “Antes y después” y “Como Alí” encendieron un pogo constante y un coro multitudinario ().

El público no fue solo a ver un recital: fue a vivir una experiencia colectiva bien intensa, de esas que se sienten en el pecho. Hubo saltos, emoción desbordada y una conexión total con Ciro, de punta a punta. La puesta en escena, firme y sin fisuras, sumada a la energía arrolladora del artista, terminó de coronar una noche que ya quedó guardada como inolvidable para todos los que estuvieron ahí.

Y como si fuera poco, la noche tuvo un plus que nadie esperaba: la aparición de Manu Martínez, hija de Ciro, que se subió como artista invitada para abrir el show. Con frescura y mucho talento, se ganó al público desde el arranque y le dio un toque especial a una velada que ya venía picante.

Lejos de ser un simple concierto, fue un reencuentro: el de una banda con su gente, y el de una ciudad que respondió con fervor absoluto. Santiago no solo vibró: se entregó por completo al ritual persa